Era domingo, Bruno jugaba con Ariel, su hija. El tiempo pasa tan rápido cuando estas con niños, era poco mas de la una y la mama de Bruno iba a trabajar así que le pidió un aventón. Lo dejaron en Aviación, precisamente en el cruce con Javier Prado. Había escuchado que por ahí podrían pasar carros que lo acercaran a su destinote entonces.
Finalmente, después de preguntar un poco a los trabajadores de la zona (comerciantes, dateros mendigos, etc.) abordo un bus verde, viejo y feo como todos los que circulan por la ciudad.
El camino estaba tranquilo. Chóferes y cobradores gritando, ambulantes, músicos; lo usual. Así que saco el I-Pod y escuchaba música mientras veía el no tan atractivo paisaje. Ya casi eran las 2:00 de la tarde y Bruno reconoció el lugar. Estaba en el centro, en Wilson, y recordó que necesitaba unos CDS. Luego de haber comprado lo que quería regreso al mismo lugar donde lo había dejado el autobús. Mientras esperaba el carro le dio hambre y se compró esos panes que venden en las esquinas. Para haber costado dos soles estaba bueno o de repente era el hambre que disfraza cualquier alimento. Entonces llegó el auto, subió con rapidez y se ubicó cerca al cobrador por si es que tenía alguna consulta y no perderse en el viaje.
En unos de los paraderos subió un payaso, de esos que se ponen globos dentro de la ropa simulando enormes senos y un gran trasero, hizo algunas bromas y vendió sus golosinas.
Se estaba quedando dormido, hasta que el cobrador le pasó la voz “Oh Chino acá es”. Era el Cruce de la avenida Belaúnde con Tupac. Antes e Bajar le preguntó al cobrador donde tenía que tomar su siguiente carro. Este le indicaba y antes que terminara el carro salio disparado. La zona no se veía muy bonita así que trato de conseguir su movilidad lo más rápido posible. La luz del semáforo cambio y paro el primer carro que vino. Bruno preguntó: ¿Km. 22? A lo que el cobrador respondió: “sue sue”. Subió e hizo el mismo trámite del anterior carro, esta vez se sentó cerca al chofer. Era Domingo y no contaba con el medio pasaje de estudiante, así que solo le quedo pagar la tarifa normal, entre golosinas, pasajes, comidas ya iba gastando alrededor de diez soles.
Conforme avanzaba el bus, el camino se veía más feo y más peligroso también. El chofer le empezó a conversar a Bruno, y este le siguió la conversación. Le comentó acerca del propósito de su viaje, el chofer solo raro en reírse carcajadas. Ya no estaba tan claro como cuando partió y se fijo en la hora, ya eran cerca de las seis y el chofer alertaba que ya estaban cerca.
Para sorpresa de Bruno ya estaban en la terminal del Bus el carro estaba vacío, entonces el conductor le dijo que la zona era peligrosa que mejor se quedara por ahí que el partía en diez minutos y lo podía llevar. Decidió no bajar y espero en el auto.
Pasaron los diez minutos y tal como había dicho el carro salía. Ya casi era de noche se veían algunas zonas industriales, muy pocas casas y el camino en su mayoría era de tierra. Ya casi saliendo había un hospital de la solidaridad. Ingresaba nuevamente ala civilización sin embargo aun era territorio desconocido. Después de un rato el chofer lo despertaba avisándole que ya tenía que bajar. Me encontraba nuevamente en el centro de lima y era bastante tarde. Entonces Bruno tomó un taxi y llego a casa en media hora. Un día muy agitado, estar sentado también cansa. Apenas llegó se echo a dormir

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