jueves, 17 de junio de 2010

La Noche es Virgen

Esta sería la primera noche en un hotel limeño de Bruno. A simple vista una noche cualquiera, solitaria como las de siempre. Sin embargo, lo que Bruno no se imaginaría es que terminaría acompañado. Quizás la mejor compañía que pudo desear y además pasaría una noche inolvidable en un hotel cualquiera y con la única chica con la que comparte su cama en los últimos tiempos. Bruno compartiría su habitación con Ariel, una niña muy linda de casi tres años y un poco más de un metro.

Bruno se disponía a salir, a pasar una noche fuera de casa. Llevaba lo de siempre: su I-Pod, su billetera, las llaves y unas ropas cómodas. Esta sería su primera noche en un hotel de Lima. Ya estaba por la puerta y entonces escuchó unas voces. Una persona evitaría que se fuera de casa, era su hija, Ariel, no quería que papá salga de noche y menos que no duerma en casa. Entonces hubieron cambios de planes. Inmediatamente Bruno alistó una pequeña maleta con las cosas de la enana lo demás era indispensable.
Ya en la calle, Bruno y Ariel buscaban una habitación de un hotel decente y digno de pasar la noche. Tenía que ser un lugar no muy lejano y adecuado para la situación. Antes de todo se dirigieron a una tienda a comprar golosinas. Ambos eran fanáticos de los dulces. Se abastecieron de caramelos gomitas galletas, bebidas gaseosas y esas cosas que suelen comer los niños. Entonces ubicaron un hotel parecía el indicado. Quedaba a unas cuadras de casa y no tenía la reputación del Melody, frecuentado por el ex-presidente de la república y tampoco tenía la pinta del hostal de Susy Díaz y Florcita.
Se aproximaron al lugar y pidieron informes, al parecer el hotel era algo exclusivo. Tras charlar largo rato con el administrador y explicarle la situación accedió a rentarles una habitación. Rápidamente se dirigieron a su cuarto, ingresaron y se instalaron.

El cuarto lucía pulcro, camas limpias y tendidas, los baños impecables el cuarto que un ejecutivo quisiera para poder pasar un rato tranquilo pero Bruno no es un ejecutivo y su pequeña tampoco lo es. No se encuentra fantasía en un cuarto tan pulcro. Lo siguiente que hicieron fue saltar en la cama y desordenar la habitación para crear algo de ambiente y justificar el pago de esta. Se divertían mucho cantando, bailando jugando y dulces regados por todos lados; lo de siempre solo que esta vez no tendrían que ordenar nada. La estaban pasando bien, ya un poco cansados decidieron ver un poco de TV, Ariel quería ver su película favorita “Peter Pan”. Bruno en seguida la puso. Estuvieron viendo por un rato hasta que de nuevo se aburrieron.
Salieron a dar vueltas por el interior del hotel era pequeño pero agradable todo estaba muy alumbrado y extrañamente habían asiáticos por todos lados. Luego de dar un paseo se dirigieron al comedor, llegaron a la última cena del día. Había de todo aunque Bruno solo se dedicó a comer Sushi y Makis junto a su hija hasta estar satisfechos, nuevamente observaban asiáticos. Ya era tarde y hora de dormir entonces regresaron a la habitación y se dieron un largo baño. Ariel ya tenía sueño, entonces Bruno la acostó y enseguida preparó su biberón con la leche que toma todas las noches.

Cuando Ariel se encontraba en un sueño profundo, Bruno aprovechó y salió a las instalaciones del hotel a ver ambientes que no pudo visitar con su hija. Tenía que ser breve ya que la pequeña podría despertarse en cualquier momento. Entonces fue a la recepción del hotel y converso con el encargado del área. Este le comentó que el hotel le pertenecía al hermano del procesado Ex presidente de la república, Santiago Fujimori. El hotel se llamaba New Córpac, ubicado en una esquina sanisidrina en Córpac para ser más precisos. Este era relativamente nuevo no tenia más de diez años.

El recepcionista le explicó que este era un hotel para turistas asiáticos, es por eso que Bruno había observado personas de esta raza toda la noche. Generalmente el tour comprendía el hotel, entonces los turistas solo llegaban en bus y se iban. La conversación estaba interesante y de pronto Bruno recordó que su hija dormía en una habitación extraña, inmediatamente fue a cuidarla. Afortunadamente todo se encontraba en orden y la acompañó. Vio un poco de Tv, no paso mucho rato y se quedo dormido también había sido un día agotador para él. Ya de mañana, la pequeña Ariel se despertó primero, instantáneamente le pasó la voz a su padre, se encontraba desconcertada ya que no era su cama ni su habitación, se había olvidado que estaba en una ajena, exactamente en un hotel.

Tomaron desayuno y luego se retiraron de la edificación. Había sido una experiencia grata y nueva para ambos. Quizás sea la mejor compañía que Bruno pudo escoger en su primera vez en un hotel limeño. Se dirigieron a casa y rápidamente buscaron su habitación, no hay nada como una propia.

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