jueves, 17 de junio de 2010
Te amo y te odio pero te amo
.. y odio
Si hablamos de las personas que mas me ha hecho feliz en esta vida, no puedo dejar de mencionarte. Me has enseñado lo que es el amor, amar y ser amado. Poder dejar todo por alguien y ser feliz con tan solo oír una palabra tuya o verte. Incluso me has obsequiado lo que más amo en esta vida, el fruto de nuestro amor, Ariel.
Sin embargo, no creo que exista persona que mas deteste. Cambiaste mi vida radical y progresivamente. Empezando desde mis hábitos, el estar en casa por ir todo el tiempo a la tuya (cualquiera de la tres, todas me quedaban lejísimos), la tranquilidad, no tener que preocuparme por nadie, los deportes, sobretodo el Básquet (deje de jugarlo por ti), la soledad que tanto me agradaba a estar todo el tiempo contigo, ver televisión o dormir por hablar por teléfono durante horas, el andar con mis amigos por andar contigo y rodeados de tu familia y la vida tan ligera que llevaba a estar pendiente de ti todo el tiempo. De la soledad que tanto me encantaba tuve que preocuparme por alguien más y por mí (a ninguna chica le gusta salir con nadie sucio, desarreglado). Estar todo el tiempo contigo, tener que saber de ti cada pocos minutos, tener que buscar regalos y todas esas tonteras de enamorados que fui aprendiendo de a pocos.
Tuve que soportar tus conductas extrañas (que ahora se a que se debían) tus celos alocados, tu falta de confianza, tu amor tan intenso, tus inestabilidad emocional y tus desequilibrios mentales que terminaron por alejarte de mí.
Finalmente, terminé siendo no solo tu enamorado, sino tú amigo, amiga, un hermano, un padre hasta el padre de tu hija. Felizmente ella no adquirió todos tus problemas, no lo aguantaría. Pero si tu belleza y me hace recordar a ti cada gesto y palabra que dice.
La mayor razón por la cual te detesto debe ser por que te amo y probablemente te ame toda la vida. A pesar de todo, creo que te puedes quedar tranquila. Ya va tanto tiempo sin verte y probablemente no regreses aún en un par de añoso quizás más, pero no creo que eso interfiera. Seguramente te esperare y lo intentaremos de nuevo. No podría rehacer mi vida con otra persona, creo. Es por eso que te detesto. Me despido hasta ese entonces. Te amo y también te odio.
Viaje al mas alla
Era domingo, Bruno jugaba con Ariel, su hija. El tiempo pasa tan rápido cuando estas con niños, era poco mas de la una y la mama de Bruno iba a trabajar así que le pidió un aventón. Lo dejaron en Aviación, precisamente en el cruce con Javier Prado. Había escuchado que por ahí podrían pasar carros que lo acercaran a su destinote entonces.
Finalmente, después de preguntar un poco a los trabajadores de la zona (comerciantes, dateros mendigos, etc.) abordo un bus verde, viejo y feo como todos los que circulan por la ciudad.
El camino estaba tranquilo. Chóferes y cobradores gritando, ambulantes, músicos; lo usual. Así que saco el I-Pod y escuchaba música mientras veía el no tan atractivo paisaje. Ya casi eran las 2:00 de la tarde y Bruno reconoció el lugar. Estaba en el centro, en Wilson, y recordó que necesitaba unos CDS. Luego de haber comprado lo que quería regreso al mismo lugar donde lo había dejado el autobús. Mientras esperaba el carro le dio hambre y se compró esos panes que venden en las esquinas. Para haber costado dos soles estaba bueno o de repente era el hambre que disfraza cualquier alimento. Entonces llegó el auto, subió con rapidez y se ubicó cerca al cobrador por si es que tenía alguna consulta y no perderse en el viaje.
En unos de los paraderos subió un payaso, de esos que se ponen globos dentro de la ropa simulando enormes senos y un gran trasero, hizo algunas bromas y vendió sus golosinas.
Se estaba quedando dormido, hasta que el cobrador le pasó la voz “Oh Chino acá es”. Era el Cruce de la avenida Belaúnde con Tupac. Antes e Bajar le preguntó al cobrador donde tenía que tomar su siguiente carro. Este le indicaba y antes que terminara el carro salio disparado. La zona no se veía muy bonita así que trato de conseguir su movilidad lo más rápido posible. La luz del semáforo cambio y paro el primer carro que vino. Bruno preguntó: ¿Km. 22? A lo que el cobrador respondió: “sue sue”. Subió e hizo el mismo trámite del anterior carro, esta vez se sentó cerca al chofer. Era Domingo y no contaba con el medio pasaje de estudiante, así que solo le quedo pagar la tarifa normal, entre golosinas, pasajes, comidas ya iba gastando alrededor de diez soles.
Conforme avanzaba el bus, el camino se veía más feo y más peligroso también. El chofer le empezó a conversar a Bruno, y este le siguió la conversación. Le comentó acerca del propósito de su viaje, el chofer solo raro en reírse carcajadas. Ya no estaba tan claro como cuando partió y se fijo en la hora, ya eran cerca de las seis y el chofer alertaba que ya estaban cerca.
Para sorpresa de Bruno ya estaban en la terminal del Bus el carro estaba vacío, entonces el conductor le dijo que la zona era peligrosa que mejor se quedara por ahí que el partía en diez minutos y lo podía llevar. Decidió no bajar y espero en el auto.
Pasaron los diez minutos y tal como había dicho el carro salía. Ya casi era de noche se veían algunas zonas industriales, muy pocas casas y el camino en su mayoría era de tierra. Ya casi saliendo había un hospital de la solidaridad. Ingresaba nuevamente ala civilización sin embargo aun era territorio desconocido. Después de un rato el chofer lo despertaba avisándole que ya tenía que bajar. Me encontraba nuevamente en el centro de lima y era bastante tarde. Entonces Bruno tomó un taxi y llego a casa en media hora. Un día muy agitado, estar sentado también cansa. Apenas llegó se echo a dormir
La bella que venció a la bestia
Magaly Medina es un monstruo mediático de la farándula limeña, acostumbrado a pisotear la imagen de las figuras de la farándula del medio nacional. Ya con algunos juicios en su carrera y con varios millones menos en su cuenta bancaria gracias a varias indemnizaciones que tuvo que pagar, Magaly, una vez más se atrevió a dañar la imagen, esta vez de una estrella del fútbol, publicando unas fotos donde señalaban al futbolista Paolo Guerrero que actualmente milita en el fútbol alemán como lo viene haciendo hace varios años, escapándose de la concentración de la selección con su pareja de entonces una modelo conocida del medio, días previos a un partido importante que tendría el seleccionado nacional el cual perdió como casi todos y además Paolo Guerrero no destacó.
Pero su error no fue publicar las fotos, sino no tener un respaldo o sustentación de la hora que fueron tomadas o confiar demasiado en su equipo de reporteros a los cuales ella llama urracos o chacales. Quizás fue cierto, Paolo pudo haberse escapado, de repente no, eso solo lo sabrán los implicados y algunos más. La conductora farandulera jamás imagino que su “ampay” la hundiría. No solo le costó muchísimo dinero, sin también varios días de prisión, además de tener que humillarse y pedir disculpas, a su modo claro está.
Tatiana Bardales, una abogada de perfil bajo que hasta ese entonces admiraba al Dr. Nakasaki abogado de la Sra. Medina decidió tomar este caso, gracias a las referencias y a la amistad que tenía por años con al mamá de Paolo Guerrero, la Sra. Petronila Gonzales Ganoza y la suegra de Paolo también.
En un primer instante la intención era lograr que la conductora solo se rectifique por la intromisión a la vida privada hacia Paolo, además por este escándalo Guerrero perdió un millonario contrato con Telefónica. Medina solo atinó a burlarse de la carta notarial y romperla en su programa. Entonces el proceso se tornó más serio, aunque este iba a ser un proceso engorroso, largo y quizás tomaría mucho tiempo y dinero, todo fue por darle una lección a esta señora y que piense bien antes de meterse en la vida de los demás. Es así como se dio inicio al proceso.
Tatiana tenía miedo, no por enfrentar a dos monstruos del medio local, no por las amenazas que harían mediante llamadas a su casa, pero sí, por la justicia peruana, que suele ser muy lenta, mala y si se tiene influencias no es muy difícil Que juegue en contra de uno. Pero felizmente todo anduvo como debió, todo en orden hasta el final.
Llegó el día de la sentencia, todo el mundo esperaba que tenga que pagar mucho dinero , pedir disculpas y quizás luego irse a su casa como si nada hubiese pasado, pero la Dra. Bardales, había trabajado mucho para que le den una buena pena, prisión efectiva quizás. Sorprendentemente la jueza concedió a favor de Paolo y su abogada por lo que tanto habían luchado, varios días de cárcel.
Mucha gente pensó que era una condena un tanto exagerada, habían pasado muchos años desde que un periodista o algo similar no iba a cárcel por difamación, bastaba con pagos. Otros pensaban que la sentencia no era suficiente, que debía permanecer en el penal toda su vida. Para Tatiana y su defendido estaba perfecto, era exactamente lo que esperaban hasta quizás mejor, aunque no dejara de darle pena después de todo era un ser humano, una mujer, una madre que se privaría de su libertad pero era lo que se merecía por estar siempre al borde de la ley y por meterse con un futbolista que no le importó perder su tiempo, su dinero y se atrevió a denuncia a presentadora, siendo uno de los casos mas sonados el años 2008.
Con un historial así, además de haber ganado otros juicios importantes de una abogada se espera una persona seria quizás, con una familia y eso, sin embargo, fuera de l tribunal es como una adolescente de unos 20 años a pesar de tener ya casi 40 años.
Ubicarla no fue muy difícil, mas difícil fue hablar con ella, siempre contesta sus llamadas imitando la voz de una niña. Dice que es para evitar contestar llamadas no gratas. Definitivamente una persona no muy cuerda celebra el cumpleaños de sus mascotas y menos aún de la manera en la que lo hace. Es domingo, ya pasaron varios días desde la celebración de los cinco años de Cloe pero aún quedan globos y carteles. Cloe es una perrita de ninguna raza en especial pero sin nada que envidiarles. Hermana de Lady. Cloe y Lady Bardales son las mascotas, mejor dicho, las hijas de Tatiana y viven en su pequeño departamento en la Molina y periódicamente se van a su casa de campo en Chaclacayo a pasar el fin de semana.
Cloe había tenido una gran fiesta como la de cualquier niño, globos, invitados, regalos, animadores y por supuesto que una gran torta.
Tatiana no tiene hijos, ni los piensa tener, ya es mayor y no cree que encuentre al sujeto que merezca casarse con ella y menos aún ser el padre de sus hijos. Además le gusta mucho la vida como para atarse a responsabilidades mayores, como los hijos. Ella sale casi todos los fines de semana aprobar suerte ne reuniones, discos, al campo, le gusta la comida y viajar, de lo contario se queda en casa con sus hijas y a veces con sus sobrinos a quien quiere mucho pero no aguantaría mas de tres días. Dice que su vida no ha cambiado después del juicio, sin embargo desde que dejó el caso ha viajado varias veces al extranjero. Primero empezó una semana por Colombia, necesitaba un descanso después de tanto trabajo. Después de un tiempo fue a probar suerte a pedir la visa para Estados Unidos y la consiguió, hasta ahora se sorprende como se la dieron tan rápido “si supieran todo lo que debo”, es lo que ella dice. Entonces fue con su familia, es decir su mamá y sus dos sobrinos a pasear por casi un mes.
Finalmente quiso ir un poco más lejos, con su mejor amiga Zoila, también abogada, decidieron ir a Asia, exactamente a India y a Tailandia, nada menos que por tres meses. Ya de regreso tuvo que ponerse al día en todos sus pagos y volver a la vida regular que tenía. Se compró una laptop, un blackberry, cosas que quizás no puedo haber echo si es que no participaba en el juicio contra Magaly, pero no, ella dice que la vida no le cambio en nada, quizás interiormente no.
A pesar de todo, de gustarle la diversión nocturna, los amigos y todo eso, cual adolescente ella tiene un gran amor por los animales. Es por eso que adoptó dos perritas desamparadas, como sus hijas y viven con ella la mayor parte del tiempo. También le han otorgado varios premios por estar siempre ayudando a los animales, en distintas organizaciones, además planea formar una organización para ayudar a los animales, después de tomar un año sabático.
Ella venció a Magaly, como David a Goliat. O como dice Beto Ortiz, La bella derrotó a la Bestia. Es que no importa que tan grande sea el enemigo si uno se siente preparado y dispuesto a luchar ganará. Es el mensaje que da Tatiana Bardales Solís, no solo después de haber ganado un juicio contra Magaly Medina, sino de haber ganado la batalla de la vida. Hace unos meses tuvo una gran lucha contra un cáncer del cual salió bien después de muchas intervenciones. La vida continúa para Tatiana Bardales.
el datero anonimo
Suma y resta pero no es contador. Corre pero no es atleta. Esta es la historia de un datero que no quiso revelar su identidad, pero si sus más grandes disgustos sobre su realidad actual. Una periodista lo siguió por varios días y descubrió a un superhéroe en el verdadero rostro de esta profesión.
Por: Tara Morales-Bermudez Ipince.
“No, ya no vengo por acá”; me dijo con frialdad al comentarle que deseaba pasar un día junto a él, mientras realizaba su labor habitual. La desilusión fue tremenda, como un preámbulo a querer tirar la toalla de inmediato ante el primer obstáculo. No deseaba reunir fuerzas para saltar dicho impedimento. Tal vez pensé que al ser una persona que informa y brinda datos a los demás, posiblemente quisiera hacerlo conmigo. Mi ingenuidad me costó cara, quince días de constante observación sin perder ningún detalle. La inversión era descabellada; tiempo y dinero no existentes. Pero aún así; salté.
Llevo dos semanas observándote. Tus movimientos los he hecho míos. Soy capaz de leer tus labios al hablar y de dibujar tu rostro, aunque nunca haya dibujado en mi vida. La rutina que has desempeñado en estos días ha sido siempre exacta y has vestido el mismo atuendo desde la primera vez que te vi.
Te observo y tomo apuntes descaradamente, para ver si eso motiva un poco tu curiosidad y tal vez así te acercas. Una gorra marca “Adidas” de color azul en un principio, pero hoy desteñida por el uso, cubre tu cabeza del inusual sol del mes de mayo, mientras que una camisa mal planchada; color amarillo dudoso, un pantalón azul que parece ser de lino y un par de mocasines de cuero negro, cuarteados por los años; arman el uniforme del trabajo que tu mismo te has creado. Al igual que un cuadernillo viejo y deshojado, un lapicero clásico Faber Castell verde; de tinta azul y un reloj de muñeca negro y de luna ancha, adorna tu escuálida muñeca; todos estos instrumentos son en conjunto tus herramientas de trabajo.
Ex conductor de buses, es la profesión que existe en sus recuerdos. Datero, su profesión actual. Cumple el papel de aquél hombre que cada cierto trecho de tu cómodo viaje en transporte público, se acerca al cobrador y menciona diversos números; conocido como “datero”. Definitivamente, este ser habla en un idioma que no es el tuyo, ni el mío, ni el nuestro; pero si el suyo. Cada uno de los datos que ha brindado tiene coherencia y es de vital importancia para el cobrador y conductor de un bus o micro. La información que brinda es la referente a los minutos transcurridos entre el paso de una unidad de transporte y otra.
Algunos los llaman los “hombres cronómetro” o los “hombres del tiempo”. Son tan populares como una figura pública.
Estos personajes, son la mafia del transporte masivo; se apoderan de las avenidas más transitadas como los mafiosos de las cuadras. Surgen con el nacimiento de la peruanísima “combi”, para convertirse en sobrevivientes de la escasez económica, pues estos hombres reciben algunos céntimos por controlar el tiempo entre cada combi, bus o colectivo y todo esto sin máquina del tiempo o indumentaria tecnológica.
Este datero es particularmente distinto a los otros; no trabaja para varios buses o micros, sino más bien trabaja para uno solo; “
“Hace bien su trabajo”; me expresó el conductor de un gran bus anaranjado de placa UQ4726, conocido con el nombre mencionado. Entonces, ¿de qué o de quién te escondes?; la indignación del rechazo plasmado por el rotundo “No” que me diste al mencionarte mi propuesta e interés por tu oficio días atrás; sigue impregnada en mi piel como ácaro invisible.
En el cruce de la avenida San Luís y la avenida Angamos; dos reconocidas avenidas de la capital peruana, recostado con rostro soñoliento en uno de los paraderos verdes, se encuentra este personaje de palabras escasas y sonrisa inexistente. Espera con tranquilidad los centavos que hoy alimentarán su hambre, al igual que el hambre ajeno. Me mira discretamente y me da la impresión de que sabe quien soy y que no le agrada la idea.
“El datero”, por que así lo llamo yo, luce cansado; lo demuestra la siesta no intencional que toma en pleno horario de trabajo. Recostado con amargura en los postes del paradero, él espera impacientemente la siguiente Covida que pasará veloz recorriendo la avenida Angamos hasta doblar en República de Panamá. El paso del esperado bus lo saca por fin de su letargo. “El datero” corre, salta, esquiva y le alcanza un pequeño papel al cobrador del bus, donde ha apuntado la clave para ganarle al resto. Cuando estira la mano para cobrar su ganancia por el servicio, su peor enemigo se asoma de manera inevitable la frase: “a la vuelta te pago”; ha sido dicha; no hay vuelta atrás.
En la misma esquina, un vendedor de periódicos de lo más amable, me permite sentarme a su lado. Me cuenta que en esta misma esquina, trabaja un datero más joven, que controla todo micro que pasa por acá y que en un acto de buena fe, le cedió la ruta de “
“Apareció hace un mes, dos meses” me informa sobre mi personaje, quien con aire curioso, se acerca lentamente.
Después de unos días había olvidado mi rostro y no sabía quien era. La actitud era otra, opuesta a la que encontré días antes. Era un señor amable e interesante. Regresaba justo de su hora de almuerzo, que en verdad es un decir por que dura entre 15 y 30 minutos, y decidió detenerse a husmear lo que yo y mi nuevo amigo estábamos tramando.
El restaurante estaba a una cuadra y era digno de dicho personaje, pues tampoco tenia nombre. Mientras conversaba conmigo, en su estomago un menú de S/. 4.50 hacía feliz al sonido de sus tripas. Se veía que necesitaba dicho alimento, su cuerpo bailaba dentro de sus atuendos y parecía como si se fuera a romper.
“El datero” tenia mal aspecto de cerca. Parecía que llevaba encima varios días de trabajo. Varios días de descuido. Un intento de barba y un bigote olvidado blanco adornaban su rostro. Daba la sensación que de sus hombros, encorvados por la edad, salía un cuello delgado que unía su cabeza con su flaco cuerpo. Era un señor de estatura mediana y de facciones bien definidas. De los lados le brotan unas orejas llamativas y quemadas por el sol. Sus labios finos de color rosado oscuro, daban la bienvenida a una dentadura amarillenta, sin orden y sobretodo escasa. Una nariz muy grande era el centro de interés de su cara. Tenia cejas tan pobladas que le cubrían los ojos de color negro, pero rojos de cansancio. Todas estas cosas estaban puestas sobre un rostro lunarejo y de tez oscura.
De sus brazos largos y escuálidos, brotaban unas manos delicadas con dedos de igual contextura. Sus manos tiemblan. Su voz también. Sus palabras han adoptado con el tiempo la posición de sus dientes. Pero su rostro de personaje amargado, produce una ternura inexplicable al observarlo con detenimiento.
Este personaje en el que pongo mi mirada, es originario de la provincia de Cerro de Pasco. Después de trabajar once años manejando buses en provincia, y después de que lo liquidaran por llegar a una edad en que “ya no era seguro manejar”, “El datero” decidió venirse a la capital.
A sus setenta y tres años, “el datero” se mantiene activo, pues no le gusta quedarse en casa sin nada que hacer, mientras ve desfilar la pobreza a su lado en una calle de Puente Piedra. Tiene cinco hijos; cuatro hombres y una mujer, de los cuales dos de ellos aún estudian y los demás ya formaron su propia familia. Su esposa; no fue mencionada en ninguna conversación.
Más bien son sus hijos quienes lo cuidan y le han prohibido que salga de la casa, cosa que él no entiende. Pues para que los que aún estudian terminen correctamente, se necesita dinero.
Por eso a este datero no lo detiene nada, ni nadie. Igual, este limitado oficio que desempeña hoy, no le brinda los resultados deseados: “Solo da para comer”; me dijo llevándose las manos a la boca. Y la verdad es que a veces no alcanza ni para llevarse el pan a la boca. Este hombre, como cualquier otro datero, recibe entre 10 y 20 céntimos por dato y como hemos visto hay veces que no recibe nada. Al día saca no más de 20 soles, con suerte. “¿Con una sola línea que voa hacer?”; me pregunto de manera retórica. Aunque la pregunta me toco tan profundo, que le respondí: “Nada, con 20 soles no se puede hacer nada”. Realmente, con una línea, ¿que come este hombre? por más que con ese dinero uno pueda comer y mantenerse con vida, no se trata tampoco de conformarse, por eso “el datero” se queja constantemente. Desearía algo distinto, pero no lo tiene.
Es un trabajo inusual para alguien de su edad o al menos un trabajo duro, pues demanda de mucho esfuerzo, aunque a él le moleste que la gente diga eso. Aunque realmente lo que más le molesta no es esto, sino más bien la actitud del gobierno para con las personas de la tercera edad. “El gobierno debe poner trabajos para la tercera edad”; me dijo molesto, como si eso fuera fácil o yo fuera a hacer algo.
Este es un personaje más de la realidad económica peruana. Un personaje más disgustado con esto. Uno más que quisiera que todo fuera distinto y no como lo vive. Uno más que corre, con un trote que demuestra su edad, detrás de un bus mendigando esos centavos que injustamente no recibe.
En diversas avenidas de la capital, encontramos a los dateros gritando información a los cuatro vientos y riendo con los amigos que trabajan cerca. Se crean cofradías y ambientes familiares. Pero este, “el datero”, no se siente orgulloso de su profesión: “Me da vergüenza” me confesó con rostro de humillación. Y es que no le gusta recordar quien fue y ver quien es hoy.
“Tiene ud. un nombre”; le pregunté ansiosa por recibir una respuesta. Sus ojos de molestia atravesaron mi mirada. “! Dejémoslo en un apodo, ahí está!”; agregué con nerviosismo.
“Dejémoslo así mejor”; me contestó él de manera tajante.
Y es que claro, supongo que un superhéroe como este no debe nunca revelar su identidad. “¡Que ingenua, que ingenua!”.
Perú: Un país con muchas caras
Viajar a Perú en un principio solo era una aventura. Cualquier turista europeo va en búsqueda de un nuevo mundo, a descubrir el llamado tercer mundo.
Una nueva cultura, otro modo de vivir, sobrevivir, pensar, idiomas distintos, todo nuevo. No mejor, ni peor; simplemente distinto.
Lima, como capital peruana; esperaría una gran ciudad, capaz de albergar casi 10 millones de habitantes y una gran cantidad de viajeros que eligen al Perú como destino turístico. Sin embargo la primera impresión de Lima, una ciudad cualquiera de un país cualquiera. Enorme, caótica, ruidosa, mucha congestión vehicular, alborotada y con una delincuencia incontrolable. Mi primera reacción fue ¿Qué hago acá?, luego recordé que era una aventura. Pero no todo es igual, existen enormes diferencias. Una sola ciudad, miles de caras.
Miraflores, un distrito muy ordenado, incluso mas limpio que muchas ciudades en Europa, no tiene nada que envidiarle es quizás por eso que alberga una gran cantidad de visitantes. Cafés, Bares y Restaurants por donde se mire, una gran vista a la costa del pacífico desde Larcomar, es como estar en un edificio grande en los Estados Unidos. Es todo muy bonito, barato, casi perfecto. Un lugar digno para cualquier turista, Me pregunto ¿por que el centro no luce así? Este sería el hogar apropiado para un extranjero, aunque su camino sería, un hotel de Miraflores, el aeropuerto y luego al interior del país o quizás fuera.
El centro de la ciudad, lugar emblemático y representativo, en este caso no deja de serlo, sin embargo deja mucho que desear, no es como Berlín, París o Londres y no por las infraestructura ni la modernidad sino porque son lugares donde el centro representa a la ciudad. Lugares limpios, atractivos, seguros. Lima es todo lo contrario, si bien la plaza de armas es un tanto ordenado, limpio, bonito, basta caminar una cuadras alrededor para encontrar la verdadera realidad , Desorden, delincuencia, suciedad , mas parece los rededores de la ciudad.
Entonces me pregunto ¿Qué es Lima? ¿Cual es su verdadera cara? ¿Qué significa Lima? ¿Es acaso Lima solo Surco, Miraflores, Barranco? No puedo creer cuanta desigualdad exististe acá.
Llevo varios meses en este país y quiero conocer todas sus caras.
Lima no es buena ni mala, no es mejor ni peor; solo es distinto. Es una aventura
PS: Tienes que comer acá, la comida es deliciosa.
Fabienne Magin
La Noche es Virgen
Bruno se disponía a salir, a pasar una noche fuera de casa. Llevaba lo de siempre: su I-Pod, su billetera, las llaves y unas ropas cómodas. Esta sería su primera noche en un hotel de Lima. Ya estaba por la puerta y entonces escuchó unas voces. Una persona evitaría que se fuera de casa, era su hija, Ariel, no quería que papá salga de noche y menos que no duerma en casa. Entonces hubieron cambios de planes. Inmediatamente Bruno alistó una pequeña maleta con las cosas de la enana lo demás era indispensable.
Ya en la calle, Bruno y Ariel buscaban una habitación de un hotel decente y digno de pasar la noche. Tenía que ser un lugar no muy lejano y adecuado para la situación. Antes de todo se dirigieron a una tienda a comprar golosinas. Ambos eran fanáticos de los dulces. Se abastecieron de caramelos gomitas galletas, bebidas gaseosas y esas cosas que suelen comer los niños. Entonces ubicaron un hotel parecía el indicado. Quedaba a unas cuadras de casa y no tenía la reputación del Melody, frecuentado por el ex-presidente de la república y tampoco tenía la pinta del hostal de Susy Díaz y Florcita.
Se aproximaron al lugar y pidieron informes, al parecer el hotel era algo exclusivo. Tras charlar largo rato con el administrador y explicarle la situación accedió a rentarles una habitación. Rápidamente se dirigieron a su cuarto, ingresaron y se instalaron.
El cuarto lucía pulcro, camas limpias y tendidas, los baños impecables el cuarto que un ejecutivo quisiera para poder pasar un rato tranquilo pero Bruno no es un ejecutivo y su pequeña tampoco lo es. No se encuentra fantasía en un cuarto tan pulcro. Lo siguiente que hicieron fue saltar en la cama y desordenar la habitación para crear algo de ambiente y justificar el pago de esta. Se divertían mucho cantando, bailando jugando y dulces regados por todos lados; lo de siempre solo que esta vez no tendrían que ordenar nada. La estaban pasando bien, ya un poco cansados decidieron ver un poco de TV, Ariel quería ver su película favorita “Peter Pan”. Bruno en seguida la puso. Estuvieron viendo por un rato hasta que de nuevo se aburrieron.
Salieron a dar vueltas por el interior del hotel era pequeño pero agradable todo estaba muy alumbrado y extrañamente habían asiáticos por todos lados. Luego de dar un paseo se dirigieron al comedor, llegaron a la última cena del día. Había de todo aunque Bruno solo se dedicó a comer Sushi y Makis junto a su hija hasta estar satisfechos, nuevamente observaban asiáticos. Ya era tarde y hora de dormir entonces regresaron a la habitación y se dieron un largo baño. Ariel ya tenía sueño, entonces Bruno la acostó y enseguida preparó su biberón con la leche que toma todas las noches.
Cuando Ariel se encontraba en un sueño profundo, Bruno aprovechó y salió a las instalaciones del hotel a ver ambientes que no pudo visitar con su hija. Tenía que ser breve ya que la pequeña podría despertarse en cualquier momento. Entonces fue a la recepción del hotel y converso con el encargado del área. Este le comentó que el hotel le pertenecía al hermano del procesado Ex presidente de la república, Santiago Fujimori. El hotel se llamaba New Córpac, ubicado en una esquina sanisidrina en Córpac para ser más precisos. Este era relativamente nuevo no tenia más de diez años.
El recepcionista le explicó que este era un hotel para turistas asiáticos, es por eso que Bruno había observado personas de esta raza toda la noche. Generalmente el tour comprendía el hotel, entonces los turistas solo llegaban en bus y se iban. La conversación estaba interesante y de pronto Bruno recordó que su hija dormía en una habitación extraña, inmediatamente fue a cuidarla. Afortunadamente todo se encontraba en orden y la acompañó. Vio un poco de Tv, no paso mucho rato y se quedo dormido también había sido un día agotador para él. Ya de mañana, la pequeña Ariel se despertó primero, instantáneamente le pasó la voz a su padre, se encontraba desconcertada ya que no era su cama ni su habitación, se había olvidado que estaba en una ajena, exactamente en un hotel.
Tomaron desayuno y luego se retiraron de la edificación. Había sido una experiencia grata y nueva para ambos. Quizás sea la mejor compañía que Bruno pudo escoger en su primera vez en un hotel limeño. Se dirigieron a casa y rápidamente buscaron su habitación, no hay nada como una propia.
